Jamas se han llegado a imaginar...¿que la locura de Jeff puede ser desbordante?, ¿tanto para que alguien con una cordura extremadamente frágil pueda llegar a enloquecer tanto como el por distintas circunstancias? hace poco me entere de una nueva asesina, me quede pasmada al saber de ella, aunque lo primero que pensé fue que solo era una fanática loca de Jeff The Killer debido a su apariencia, pero luego de hacer una profunda investigación de ella... descubrí que era peor que un monstruo. las cosas fueron así:
-Historia
Extraído de un diario local:
Extraños asesinatos sin explicación ni rastros de culpable se han multiplicado tras varios meses, se tenía en sospechas al asesino que se investigó tiempo atrás, pero se encontró un testigo que decía anunciar que no era un asesino, ¡si no 2! Aterrorizando distintas ciudades, se desconoce si trabajan juntos o por separado, mas por suerte se pudo encontrar este chico y difícilmente nos contó desde el hospital lo que sucedió.
E aquí lo que dijo el chico:
“todo sucedió una noche” narro el chico “caminaba de mi trabajo a la casa, estaba por unas calles bastante desoladas, había decidido tomar un atajo nuevo, para cambiar la rutina…gran error.
Ya a mitad de camino empecé a sentir que me observaban y a escuchar pasos, voltee rápidamente buscando que no fuera un ladrón, pero no encontré nada, así que solo tome todo como producto de mi imaginación, continúe caminando pero la sensación de ser observado se hiso más fuerte, y los pasos los oí más cerca, y al voltear observe algo acercarse a mi rostro y por reflejo lo esquivo, de pronto, en un momento veo a una chica de cabellos negros y chamuscados con una mecha fucsia bastante resaltante, su cuerpo y altura apuntan a una chica de 17 0 16, aunque su rostro no parecía para nada humano, su piel era inhumanamente blanca, sus ojos me miraban con una sed de sangre, estaban sumamente abiertos y se veía una extraña cocedura en sus ojos, su sonrisa…era tan sobrehumana, era tosca y estaba…cortada.
Me quede parado durante un minuto, allí, sintiendo la adrenalina correr por mi cuerpo.
Ella no soltó ninguna palabra, solo se quedó allí parado por lo que pareció una eternidad, y al fin, La chica solo soltó una palabra mientras inclinaba la cabeza de un lado de una forma en que una sicópata podía hacerlo, que inmediato me helos nervios;
“Ve a dormir mi príncipe”
Inmediato reaccione y emprendí la carrera a la dirección contraria de ella, corrí como nunca, pero no fue suficiente, ya que oí los pasos de la chica seguirme, para luego sentir su peso sobre el mío, seguido de un frio filo atravesar mi brazo.
Caí al suelo con un gemido de dolor, la chica me apreso al suelo soltando una histérica carcajada, saco su cuchillo de mi hombro y rasgo mi camisa, haciendo una extraña caricia en mi abdomen desnudo, observándome con detalle, pero por suerte, escuchamos la voz de un policía que había llegado, estaba apuntándole con un arma, la chica se incorporó rápidamente y el policía soltó varias balas a su dirección, pero esta las esquivo como si de hojas cayendo de árboles se tratase, sin dejar de soltar esa carcajada, se alejó de allí escalando varias de las casas.
Jamás podre olvidar esa mirada…y mucho menos esa risa…”
Luego de la entrevista se encontró al joven en su casa, despedazo y con falta de órganos que se encontraron en la casa, esta se hallaba llena de sangre por todos lados, y la habitación donde se encontró el cuerpo, en la pared se encontró escrito con sangre “no te fuiste a dormir príncipe”.
Si encuentra a la joven de la descripción, o al asesino de la vez pasada, por favor pónganse en contacto con la policía.
Origen de Nina The Killer
Nina Hopkins, de 11 años de edad, fue trasladada a una nueva escuela para estar más cerca de su casa.
Una mañana de domingo, un día antes de su primer día en su nuevo colegio, despertó y fue al baño y se lavó los dientes, seguido se fue de nuevo a su cama y tomo su laptop para conectarse.
Nina no era de esas chicas que se levantaban con energía para abrir la ventana y dejar entrar la luz para hacer algo productivo en el día, no, ella simplemente disfrutaba de sentarse a ver animados japoneses, o escuchar música como rock, J-pop o pop, jugar videojuegos o simplemente tocar la guitarra. Así le gustaba ser y así amigos y familiares la querían.
Pero esta vez ella no quiso hacer ninguna de las cosas que normalmente hacía, no, esta vez quiso leer por milésima vez “el origen de Jeff The Killer” ella adoraba los creepypasta, pero ese, era su preferido, sentía una extraña atracción hacia él, de admiración más que todo. Cada vez que lo leía sentía un extraño impulso invadirla, pero exactamente por eso, disfrutaba ese extraño impulso.
Cuando iba leyendo, de pronto hoyo la puerta, rápidamente levanto la mirada encontrándose con su pequeño hermano Chris y sus hermosos ojos verdes, Chris era el príncipe de Nina, lo adoraba y solía llamarlo así porque todas las noches le contaba historias de hadas para dormirlo, a ella también le gustaban esas historias. Chris era de cabello negro bastante oscuro, tez blanca y ojos verdes claros, igual a su difunto padre, en cambio ella era de cabellos castaños claros, tez blanca y ojos azules claros, ella era muy parecida a su madre.
“Hermanita, a comer” alego el niño con una sonrisa inocente.
“Ya voy mi príncipe” anuncio Nina pellizcándole una mejilla en forma de cariño.
Dejo la computadora a un lado y bajo a comer.
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A la mañana siguiente, Nina y Chris iban a clases, Nina se levantó y se vistió con una camisa de sus camisas favoritas, y mientras tomaba su bolso sintió algo extraño…como un extraño jalón, que le hizo sostener su cabeza en un intento de mantenerse parada, haciendo que una extraña y pequeña sonrisa se formase en su boca, de pronto hoyó la voz de su madre traerla a la realidad y de inmediato tomo el bolso y bajo ignorando por completo lo sucedido, espero a Chris frente a la puerta. Poco después bajo el niño bastante apurado.
“¿Listos?” pregunto la madre.
“¡Si!” respondieron ambos.
“Bien, suerte en la escuela” anuncio su madre volviendo a la cocina.
“¡Adiós mama!” respondieron ambos chicos saliendo de casa.
Llegaron a la escuela caminando ya que a Nina le pareció molesto tomar el autobús.
Se dividieron y Nina fue a la secundaria mientras su hermanito a la primaria. Nina sintió la clase un infierno, aparte de larga.
Nina salió y fue en busca de Chris a su salón, al este salir ambos decidieron buscar un lugar tranquilo donde comer sin necesidad de tener que aguantar a todos los alumnos jugando a sus alrededores, así que encontraron un jardín detrás de la escuela donde casi no había nadie, ni un profesor ni un alumno, así que se sentaron pasiblemente a comer, pensando que tendrían un desayuno tranquilo, pudieron divisar unos pasos acercarse a ello. Nina levanto la vista y se encontró con una chica mucho mayor que ella, cabello negro y ropa algo callejera.
“Vaya, vaya ¿pero que tenemos aquí? Alumnos nuevos” anuncio la chica “mi nombre es Claudia, y yo mando en este colegio, y si no obedeces lo que digo…pagaras caro” alego mientras sacaba una navaja de su jeans, de pronto unos dos chicos salieron de un árbol cerca “conozcan a Mailcom y Yoni”
Nina se incorporó rápidamente y se puso enfrente de Chris para protegerlo.
“Oigan, no queremos problemas, solo queremos desayunar tranquilamente” aclaro Nina.
“Ah, ya veo, pero ustedes no deberían estar aquí, esta zona es nuestra” anunció Claudia acercándose a ellos.
“¡Eso es estúpido!, ¡ustedes no tienen derecho a mandar a nadie!” exclamó Chris posando enfrente de Nina y recibiendo un fuerte golpe en el estómago de parte de Yoni. Chis callo en los brazos de Nina tras el golpe.
“¡CHRIS!” exclamó Nina sosteniéndolo en sus brazos.
“Bien, si no quieres ser la siguiente, te recomiendo obedecer y salir de aqui” alegó Claudia acariciando el rostro de Nina con el cuchillo.
Nina no hizo nada más que soltar un golpe limpio en la cara de Claudia tumbándola al suelo, Nina rápidamente soltó a Chris y se abalanzo a Claudia tomando el cuchillo y clavándolo en el hombro de Claudia.
Mailcom sostuvo a Nina de la espalda y la apreso en sus brazos. Esta soltó una fuerte patada en la entrepierna del chico tumbándolo al suelo, Nina volteo rápidamente para soltar varias patadas en la cara del chico y hacer que botara sangre por la nariz y boca.
Yoni de inmediato se acobardo al ver la reacción de la chica hacia los ataque y emprendió la carrera lejos de ella, pero inmediato Nina lo noto y corrió hacia Yoni tomando la navaja del hombro de Claudia y se abalanzo al chico clavándole la navaja en el estómago.
“¡NINA, BASTA!” hoyó la chica de su pequeño hermanito, Nina inmediato volteo a verle y le observo, esta tenía una mirada muy sorprendida.
Nina soltó a Yoni y dio unos pasos atrás viendo sus manos algo manchadas de sangre, se sentía como un mounstro…pero tenía que admitirlo…otro lado se sentía extremadamente bien, y el impulso se calmó, volteo de nuevo a su hermano que seguí allí sorprendido sin poder soltar una frase, Nina corrió hacia él y le tomó del brazo.
“Vamos, no podemos estar aquí por mucho” y se fueron del patio.
Luego de eso Nina se fue a lavar las manos para llevar a Chris para que revisaran el golpe. Nina evito a toda costa mencionar algo sobre eso, Chris solo pensaba que fue un impulso para defenderlo…pero ella sabía que algo más sucedía allí, sabía que era algo más fuerte y horrible, esa sensación de sentirse poderosa y fuerte…La necesidad de lastimar a alguien.
El día paso rápido y cuando los hermanos volvieron se sentaron a comer con su madre.
“Bien!, ¿y cómo les fue en la escuela?” pregunto su madre con una sonrisa dulce.
“…” Chris se estremeció al tratar de responder esa pregunta.
“Excelente” comento Nina formando una sonrisa algo sicótica.
Nina subió a su cuarto luego de comer y abrió su closet encontrándose con su colección de Jeff The Killer, eran varios posters, diferentes chapas, algunos cuadernos viejos que los había forrado con él, algunos muñecos y peluches, tomo uno pequeño que le encantaba y se tiro a la cama con este, y lo observo…con su siniestra sonrisa que a ella ni le asustaba o intimidaba de lo más mínimo, lo contrario, en cierta forma le divertía, lo miro por un rato y luego susurro.
“Jeff…¿tu me haces esto…?”.
Luego del incidente buscaron y buscaron a los culpables de la pelea, pero no los encontraron, y como pensarían que fue una niña de 11 años como Nina, oh un niño de 6 años como Chris, ellos tenían eso a su ventaja para no levantar sospechas, y como todo sucedió el primer día de clases, muchos no podían decir si Nina estuvo allí ya que muchos no la conocían, y tampoco era de llamar mucho la atención, por eso no muchos sabían si ella fue ese día o no.
Aunque a pesar de todo, Nina un día abrió su casillero encontrándose con una nota que le decía; “Sé lo que hiciste…pero no te preocupes…no le diré a nadie, eres hábil…pero peligrosa” Nina no hayó firma ni nada que le identificara, no tenía en la más mínima idea de quien lo había enviado…se le ocurrió alguien, pero decidió no tomar en cuenta esa nota, si no diría nada quien sea que lo envió, bien por ella.
Por otro lado, la cordura de Nina no mejoraba, ya que enloquecía tanto que tomaba un cuchillo y se sentaba gran parte de la noche junto al cuarto de su hermano o de su madre.
Un día, Chris jugaba con sus nuevos amigos de la cuadra, y ya estaba anocheciendo, así que la madre de Nina; Mónica, le pidió que fuera por él. Nina salió y vio a lo lejos los niños jugar, cuando se acercó no pudo divisar a Chris, y se empezó a preocupar, se acercó a los niños y les pregunto dónde se encontraba Chris, y estos les respondieron que se había ido con una chica mayor que ella, Nina se preocupó mucho y volvió a casa a tomar el cuchillo que tenía escondido en su cuarto y sin que su madre se enterara salió.
Fue en busca de Chris rogando porque no le pasase nada, llegando a un más lejos de la casa. Paso mucho tiempo y Nina no pudo dar con Chris, empezando a desesperarse y llorar. En eso escucho un carro acercarse, este paro junto a Nina y esta dio unos pasos para atrás evitando que le fuesen a hacer algo, en eso las puertas se abrió y salió Chris dándose al suelo, se escucharon unas risas provenientes del carro que inmediato arranco.
Nina rápidamente sostuvo a Chris es sus brazos nerviosa y se encontró con el pobre niño golpeado y con la ropa algo desbaratada.
“¡Chris!, ¡dios santo! ¿¡que sucedió!?” exclamo Nina sosteniendo el pequeño cuerpo de su hermano.
“E-ellos me…al-allí Nina…me…to-tocaron” alego Chris con mucha dificultad y echándose a llorar en el pecho de su hermana mayor, Nina trato de controlar algo que le gritaba adentro, una y otra y otra vez, sentía una ira controlarla, levanto a su hermano en brazos y lo llevo rápidamente a un hospital para que tratasen los golpes y demás que tuviese.
Allí Nina llamo a su madre y le informo lo sucedido, su madre se fue lo más rápido que pudo al hospital, y allí llego y le informaron a ambas que tenía fuertes golpes y hemorragias internas y los rastros de violaciones fueron encontrado, la madre de Nina se echó a llorar y Nina solo se mantuvo callada a la situación, evitando a toda costa soltar esa necesidad de lastimar a alguien.
Al día siguiente le dieron de alta a Chris, pero le pidieron que se mantuviera un tiempo en reposo, así que durante 3 semanas Nina cuido a Chris contándole historias y ayudándole mucho con sus medicinas.
Y mientras Nina iba a la escuela, de nuevo, le dejaron una nueva nota, que decía así; “siento lo de tu hermano…espero se recupere, no pienses que estás sola…estoy yo aquí, seré tu amigo…pero lamentablemente a distancia…” Nina sintió un leve rubor a eso, reviso de nuevo la carta y no encontró ninguna firma.
Pasaron las semanas y toco ir a Clases para Chris, este fue de muy mala gana, y más porque ese día era día de la foto escolar, así que Nina busco algo descendente que ponerse sin dar con mucho más que una falda negra de cortes, unas medias de rayas negras con vinotinto, unos convers de color negro, una franelilla de rayas negras y azules, sus guantes favoritos sin dedos y se recogió el pelo con un lazo rojo sangre. Aun así sintió que le faltaba algo, así que busco en su armario encontrándose con su suéter favorito morado, el cual le recordaba al suéter de Jeff The Killer, así que se lo puso y bajo las escaleras encontrándose con su hermanito que le esperaba en la puerta, ambos salieron despidiéndose de su madre.
Llegaron al colegio, esta vez fueron en autobús para evitar que los que le hicieron eso a Chris no buscaran joderles en el camino.
Llegaron al colegio encontrándose con una sorpresa no tan grata.
Claudia, Mailcom y Yoni caminaban por medio del pasillo, con aire de pocos amigos. Nina estaba consciente del motivo del por qué sus caras, la buscaban a ella y a Chris. Nina reacciono y tomo a Chris del brazo sacándolos del pasillo donde estaban y evitando a toda costa que los vieran.
El día paso rápido y ni Nina ni Chris se encontraron al trio, o eso es lo que ella creía.
De vuelta Clases, Nina sintió que les seguían, así que al voltear recibiendo un golpe en la cara, cayó al suelo y busco a su hermano, encontrándolo apresado en los brazos de Mailcom, Nina trato de levantarse pero recibió un nuevo golpe en la barriga, cayó de nuevo al suelo y miró arriba viendo a Claudia.
“Por fin te tengo donde te quería mocosa” Anuncio Claudia posando enfrente de ella “pagaras por lo de la última vez” alego está sacando un arma.
“No me importa un coño pelear con ustedes, además si los vencí una vez puedo hacerlo otra…¡son mierda!” gritoneó Nina tratando de incorporarse, enseguida Claudia fue a soltar un tiro en la cabeza de Nina, pero esta reacciono rápido y soltó una patada en el arma para que no le diera.
Nina se incorporó ágilmente y corrió a una casa abandonada cerca, encerrada dentro, subió por las escaleras siendo perseguida por el trio, sintió la oleada de balas que le perseguían, pero cada bala fue una bala perdida, Nina se encerró en el baño, buscando desesperadamente algo para defenderse.
“¡Sal Nina!, ¿¡te quedaras allí sabiendo lo que le hice a tu hermano esa noche!?,¡que imbécil!” Gritoneo Claudia desde afuera.
Nina sintió una oleada de odio e ira, y de nuevo…esa necesidad de matar.
Nina busco por la habitación donde se encerró encontrando un fierro occidado con punta, Nina lo observo por un breve momento formando una sonrisa torcida en su rostro, tomó el fierro y salió esquivando las balas del trio como si de hojas se tratase, acercándose al trio, tomo el fierro y atravesó la cabeza de Yoni soltando un chorro de sangre, algo de la sangre cayó en la cara de Nina, y allí…algo no pareció funcionar bien, algo se rompió…como si de un fino hilo se hubiese roto…ese hilo que dividía la locura de la cordura.
Claudia y Mailcom dieron unos pasos atrás, Nina volteo a su dirección mostrando una sonrisa sicótica junto con una mierda penetrante y horrenda, haciendo que hasta Chris se estremeciera, Claudia intento correr junto con Mailcom, Nina les siguió impidiéndoles pasar, golpeo a Claudia dejándola semi-incosiente en el suelo, seguido le dio a Mailcom para que soltase a Chris, el cual callo en el piso mirando con horror a su hermana. Nina golpeo repetidas veces a Mailcom, abriéndole una herida en la cabeza, dando tantos golpes hasta dejar su cabeza como un multo de rojo carmesí. Claudia trato de moverse para tomar el arma, pero Nina le piso la mano para que no lo tomara, Claudia levanto la mirada encontrándose con el penetrante mirar de Nina, esta negó con la cabeza y atravesó el fierro justo en su corazón.
“Ni-Nina…¿t-te sientes bi-bien” alego Chris con horror, Nina volteó a verle con la cara un poco más relajada, pero sin borrar su sonrisa.
“¿Sentirme bien…? ¡ME SIENTO ECXELENTE!, ¡vamos mi príncipe!, debemos volver a casa~…” alego Nina cargando a Chris, cosa que le extraño a él, ya que a ella siempre se le complicaba eso.
Nina y Chris volvieron a casa, Nina no se dejó ver por su madre ya que se encontraba llena de sangre, así que subió rápidamente a su habitación y se arrodillo a la orilla de su cama hundiendo la cabeza en sus brazos mientras se la sostenía.
Nina apretaba los dientes, como evitando que “eso” saliera, Nina, con la poca conciencia que le quedaba tomo su laptop y escribió una nota…una nota que tal vez nadie jamás leería.
La noche cayó y la madre de Nina y su hermano dormían pasiblemente, en cambio Nina no podía, esa necesidad no le dejaba, así que se levantó, aun no se quitaba la ropa de ese día, y se miró en el espejo, veía una cara común, así que sin borrar su sínica sonrisa la cual cargaba desde mucho, bajo las escaleras dispuesta a hacer la locura más grande de su vida.
Entro a la cocina tomando una botella de Vodka, la puso en la mesa y busco un bote de lejía en los gabinetes de abajo, sin encontrar nada, se empezaba a obstinar.
“¿Dónde estás pedazo de lejía…?” gruño Nina buscándolo.
“¿Buscabas estos pequeña…?” oyó Nina una voz a su espalda, volteó y se encontró con una sorpresa bastante reconfortante al ver a un chico en la entrada de la cocina sosteniendo el bote de lejía, el chico tenía una piel extremadamente blanca, su pelo era negro y chamuscado, cargaba con una sonrisa tosca y horrenda.
“Ah~…que reconfortante sorpresa…Jeff The Killer” alego Nina con una mirada un tanto desafiante.
“Te he visto durante un tiempo…me parece que tu coco ya se fue al caño…¡¡¡hahaha!!!” alegó Jeff con gracia.
“¡Estas en lo correcto! Así que necesito ese bote de lejía si me permites…” añadió Nina dándole la mano para que se lo diera.
“Aw~…¡déjame ayudarte!” exclamo Jeff abriendo el bote y echándoselo a Nina enzima, ésta boto un quejido cuando el lejía entro a sus ojos, seguido se dejó caer sentada sobre el suelo.
Nina sintió otro líquido correr por su cabeza, levanto al mirada y Jeff tenía el yesquero en manos. Nina sonrió y le miro desafiante.
“¿Qué esperas…?...hazlo” alego la chica con burla, Jeff sonrió ampliamente y encendió el Yesquero.
“Go to sleep…” agrego dejando caer el Yesquero.
Inmediato, cuando las llamas tocaron apenas la piel de Nina esta soltó un estruendoso grito, sentía un infierno rodearle, busco a su alrededor a Jeff, pero este ya no estaba, Nina se retorció en el suelo y vio que su madre y su hermano Chris habían llegado y estaban apagando el fuego, seguía semiconsciente cuando lo apagaron, así que inmediato llamaron a la ambulancia y al llegar muchos vecinos salieron para ver lo sucedido debido a los gritos. Nina cayó inconsciente cuando la pusieron en la camilla y la llevaron a la ambulancia.
Entre los vecinos, un chico de cabello negro, tez blanca y ojos verdes, un tanto mayor que Nina le miraba con algo de preocupación, trato de acercarse pero su madre le tomo el hombro.
“No Jake, no es seguro” Alego la mujer atrayéndolo hacia ella, el chico observo como metían a Nina a la ambulancia.
Nina despertó luego de quedar inconsciente en la ambulancia, trato de moverse pero unas vendas se lo impedían, intento levantarse pero de inmediato una enfermera entro con su madre y su hermano.
“Será mejor que te quedes quieta, no estás en capacidad de moverte” dijo la enfermera recostándola de nuevo, su madre y su hermano se acercaron y le alentaron un rato, mientras Nina se mantenía el otro lado totalmente distinto, ya que solo veía a su madre como alguien más, y su hermano…tenía que admitirlo, seguía siendo su único tesoro.
Paso un mes de recuperación, Nina recibió mucho apoyo de su madre y su hermano. Llego el día en que le quitarían las vendas, su madre y su hermano estaban ansiosos por ver su rostro, Nina igual, por suerte, conservaba su rostro intacto ya que no se quemó demasiado.
“Bien señorita Nina, las quemaduras no fueron graves, hubiese durado más y hubiese perdido parte del rostro incluyendo su nariz, pero no duro mucho quemándose, lo cual no causo gran daño” dijo el doctor listo para quitar la última venda, dejo ver el rostro de Nina, la madre de Nina le miro con horror mientras su hermano se ocultaba detrás de su madre.
“¿Qué…? ¿Qué pasa?” exclamó Nina levantándose y yendo al baño corriendo, y se observo en el espejo, su rostro…era todo lo contrario al de antes.
Su piel se había vuelto blanca totalmente, su cabello que le llegaba hasta la por encima de las rodillas ahora estaba a mitad de la espalda, aparte de negro y chamuscado, su piel era rasposa casi como el cuero. Observo perpleja su nuevo rostro.
“Her-hermanita…” le llamo Chris abrazándola “t-te sigues viendo igual de bonita que antes” pero el niño no sólo mentía porque su cuerpo estaba chamuscado y pálido, si no por ese mirar penetrante y perturbador, con el cual la chica miro a su joven hermano y se puso de cuclillas a su altura.
“Oh Chris~…tu siempre tan complaciente…” alegó Nina sin dejar de mirarle de aquella de forma tan perturbadora “pero no es asi…¡¡¡ME VEO MAS HERMOSA QUE NUNCA!!!” exclamó la joven abriendo los brazos y dejando a, no sólo su madre y hermano perplejos, sino también a los doctores y enfermeras “este rostro…¡es perfecto!, ¡oh mi querido Jeff!, ¡EL ME DIO ESTE ROSTRO!” continuo gritando la chica.
“Do-doctor…mi hija está bien” pregunto su madre acercándose al doctor.
“Bueno, suele pasar cosas así tras una gran cantidad de calmante, pero si no mejora, tráigala para hacerle un examen mental, ¿si?” anuncio el doctor.
“Sí…” alego débilmente su madre acercándose a Nina “vamos cariño…ya hay que irse” le anuncio está tomándola de los hombros.
“¡¡¡Hahahaha!!! ¡Claro…!” exclamó Nina sin dejar de mirar su horrible rostro en el espejo.
La enfermera le entregó su ropa que era su chamarra morada con su falda de cortes negra y sus medias de rayas negras con vinotinto.
Nina se vistió y salieron del hospital camino a su casa, sin saber…que Nina se había convertido en un mounstro que solo pensaba en matar a sangre fria.
Llegaron a la casa y Nina no dejaba de mostrar esa sonrisa torcida, en eso Nina se enfocó en la casa de al frente, y notó que por la ventana de la casa se asomaba un chico de cabellos negro y ojos verdes, el chico sostenía su boca observando el desfigurado rostro de Nina, ésta le miro por unos instantes y se puso el dedo índice en la boca en forma de silencio y seguido entro a la casa.
Esa noche la madre de Nina se despertó escuchando sollozos provenientes de algún punto de el pasillo, su madre se levanta y se asoma por este y ve la puerta y la luz encendida del cuarto de Nina, camina sigilosamente, y al llegar a la puerta, observo el horrible festival de sangre que sostenía la joven chica.
Nina tenía un cuerpo con varios intestinos fuera enzima de la cama, el cuerpo era de una chica de cabellos rubios y esta era muy bonita, pero en donde estaba no se veía así. Nina estaba encima suyo, con un cuchillo de cocina en mano, con todas sus ropas manchadas de sangre y mirando el techo.
“Ella solía atormentarme en el colegio…” alego Nina mientras mantenía la mirada al techo “mami…¡soy más hermosa que nunca!” Exclamo Nina volteando a ver a su madre, su rostro…era peor, su sonrisa chueca y mal cortada hasta las mejillas, sus ojos estaban cocidos para mantenerlos bien abiertos “me canse de las farsas, me canse de llorar y sufrir…ahora siempre sonreiré y siempre veré mi hermoso rostro…el rostro que me otorgo Jeff… ¿no soy hermosa mama?” pregunto la chica de forma sínica.
La madre de Nina no pudo evitar dar unos pasos atrás mientras negaba con la cabeza.
“No…Nina tu…te has vuelto un mounstruo…todo esto era por tu obsesión por ese asesino…yo…” alego está empezando a correr por el pasillo.
Nina ágilmente siguió a su madre “¡¡¡me matan de diversión cuando corren!!!” exclamó mientras seguía a su madre, ésta fue a correr al cuarto de Chris para despertarlo, pero apenas iba a tomar el pomo, Nina atravesó el cuchillo en el cráneo de su madre, tirándola de inmediato al suelo.
“Es una lástima que mami no crea que soy hermosa…que triste” alego Nina sacando el cuchillo de la cabeza de su madre.
Chris en su habitación, estaba inquieto, se sentía en peligro, se movía y se movía buscando acomodarse, pero nada resultaba, en eso, Nina abre la puerta dejando ver su sombra, Chris se quitó las sábanas de encima para ver a su hermana, y debido a la luz no pudo distinguir su rostro, pero si el cuchillo.
Chris se alarmo y se acurruco en su almohada.
“Chris~…” Alego Nina dejando verse hacia Chris, el cual dejo escapar un pequeño gemido de horror al ver la cara de Nina “¿verdad que soy hermosa?” alego está inclinando la cabeza de un lado.
Chris asintió con miedo mientras se cubría con las sábanas.
“Oh vamos Chris…yo no te haría nada~” alego Nina ocultando su mano mientras cruzaba los dedos “¿Sabes?…me siento más nueva que nunca, y empezaré una nueva vida…¿quieres venir conmigo?” anunció Nina acercándose más a él. Chris de nuevo asintió “Oh~…buen niño…ahora si quieres acompañarme…sólo debes ir a dormir mi príncipe”.
Nina pateo la puerta de la entrada de la casa cargando a su hermano en su espalda, Chris estaba muerto, con una tétrica sonrisa de payaso y los ojos con algo negro bordeándole, le había quemado los parpados, se encontraba cubierto de sangre y con múltiples apuñaladas. Nina dio unos pasos en la entrada y fijo su mirada en el chico de hace un rato, esta vez traía una camisa blanca y Jeans blancos, miraba un libro, pero por mera curiosidad volteo encontrándose con la horrible escena de Nina.
“Vaya Chris~…parece que alguien sabe más de lo necesario…vamos a ponerlo a dormir” alego Nina caminando a la casa de enfrente.
Bienvenidos,este es un blog donde publicaremos Creepypastas,espero que les guste :3
jueves, 30 de octubre de 2014
Jane The Killer.
Su verdadero nombre es Jane Arkensaw, ella era vecina de Jeff y le vigilaba de vez en cuando por la ventana, hasta que un día llegaba tarde a la escuela y vio a Randy y su pandilla amenazando a Jeff y a su hermano Liu, ella sabía perfectamente que Randy era un matón que hacia pagar a todo el mundo una pequeña comisión de dinero en efectivo o el bocadillo del desayuno, a cambio de que no se ganaran una paliza.
Luego miró unos segundos más tarde y vio como Randy le robaba la cartera a Liu, y empujaba a Jeff contra el suelo, entonces él se levantó, y Jane se dijo para sí misma: “¡Quédate sentado, no seas estúpido!”
Entonces vio como Jeff le rompió la muñeca a Randy, luego apuñaló a Troy, que se tiró al suelo gritando de dolor, era preocupante ver la pelea de Jeff, parecía que se estaba divirtiendo demasiado, y al ver la cara de Liu, Jane intuyó que Jeff no hacía este tipo de cosas normalmente. Lo siguiente que se oyó fue el sonido de las sirenas de un coche de policía, y el padre de Jane, que era policía, salió de su casa y se montó en el coche.
Cuando los padres de Jane la llevaron a la escuela le dijeron muy claramente que no querían que hablara con Jeff, así que no lo volvió a ver hasta que terminó la escuela.
Cuando lo vio salir de allí, notó como si Jeff estuviera fingiendo estar feliz, para que la gente no sospechara del delito que había cometido, pero en realidad estaba mostrando una sonrisa un poco sádica, “era como la sonrisa de un loco” pensó Jane.
Al día siguiente Jane se asomó por la ventana y vio un coche de policía frente a la casa de Jeff, pensó que se llevarían a Jeff por lo que había echo, pero se equivocó, en lugar de él, arrestaron a Liu, luego vio llorando a Jeff por lo ocurrido, y a partir de ahí la gente empezó a soltar muchos rumores sucios sobre Liu.
Días después, el hijo de la vecina de al lado de la casa de Jeff montó una fiesta de cumpleaños, y Jane vio como Jeff jugaba con los niños a las pistolitas, hasta que aparecieron Randy y sus amigos saltando la valla, a continuación Randy se abalanzó hacia Jeff y lo derribó, luego Troy y Jake sacaron unas pistolas y entonces Jane supo que iban a matarlo, entonces Jane decidió llamar a la policía.
Luego escucho unos disparos, y cuando volvió a mirar, vio las llamas de un fuego y escucho gritos, entonces cogió un extintor y se dirigió hacia la casa, pero cuando llegó vio a Jeff sentado en las escaleras ardiendo en llamas, con grandes partes de piel rosa y chamuscada, entonces Jane se desmayó.
Cuando Jane despertó, se encontraba en el hospital, entonces le dijo la enfermera que ya se podía ir a su casa, pero Jane quiso preguntar por como se encontraba Jeff, y la enfermera le dijo que no podía dejarla verlo ni aunque se tratara de su novia.
A lo que ella respondió medio temblándole la voz: “¡Él no es mi novio!”
Así que salió del cuarto, vio a los padres de Jeff, que le dieron las gracias por aver intentado salvar a su hijo, y le dijeron que Jeff estaba con vendas y que se las quitarían en unos días, y que cuando llegara el momento la avisarían.
Luego ella contó todo lo que vio cuando Jeff se peleó con la pandilla de Randy, y los padres de Jeff dijeron que si eso era cierto dentro de unos días soltaría a Liu.
Días después los compañeros de clase de Jane empezaron a meterse con ella porque se pensaban que estaba enamorada de Jeff, y entonces apareció Liu y le avisó de que al día siguiente le quitarían las vendas a Jeff.
A la mañana siguiente Jane vio el coche de los padres de Jeff aparcado en su casa y se puso muy contenta, pero cuando vio salir a Jeff del coche se le cambió la cara del susto; Jeff tenía el pelo negro y largo hasta los hombros, su piel era blanca y con la misma sonrisa sádica, que vio el mismo día que se peleó con Randy.
Luego vio como Jeff la miraba fijamente con esos ojos tan abiertos y aterradores, entonces Jane entro en su casa y los padres le preguntaron que le pasaba, a lo que Jane respondió con un chillido, y se volvió a desmayar.
Cuando Jane despertó ya había oscurecido y sus padres no estaban en casa, se levanto de la cama con un camisón blanco, bajó las escaleras y vio que la luz de la cocina estaba encendida, había una nota sobre la mesa que decía: “¿No vienes a cenar? Tus amigos están aquí.”
Después de leer esto, Jane empezó a temblar y vio por la ventana que las luces de la casa de Jeff estaban encendidas, entonces vio a Jeff apoyado en la ventana de su casa, mirando a Jane con un cuchillo en la mano golpeando la ventana y seguía sonriendo.
Jane asustada cogió un cuchillo y salió corriendo de la casa, fue a la puerta de la casa de Jeff, intento girar al pomo de la puerta, pero no podía porque empezó a temblar y se le aceleró el pulso, entonces cerró los ojos y la abrió, pero tenía miedo de abrir los ojos, hasta que escucho a alguien decir: ¡Lo has conseguido, me alegro amiga mía!
Luego Jane echó un grito, y vio que sus ojos eran grandes y no parpadeaban, y su sonrisa era de color rojo, él había tallado una sonrisa en su cara, su ropa estaba llena de sangre y al ver eso Jane se desmayó.
Cuando despertó, estaba en una mesa de comedor, su cuchillo había desaparecido y cuando miró hacia arriba vio a gente sentada alrededor de la mesa, se trataba de sus padres, los padres de Jeff, Liu y sus amigos, todos estaban muertos con una sonrisa tallada en sus caras y enormes cavidades rojas en el pecho, trató de gritar pero estaba amordazada y atada a una silla.
Lágrimas de sangre salían de sus ojos, “Mira quien ha despertado finalmente”, Jane miro a su lado y vio que Jeff estaba allí.
Ella trato de chillar pero Jeff estaba detrás suya, acercándole un cuchillo a la garganta y le dijo: “Cállate, cállate, que a los amigos no se les debe chillar, seguro que estás enfadada porque no te ves tan bella como ellos, pero no te preocupes que pronto haré que luzcas bella también. ¿Qué me dices?”
Entonces le cortó la mordaza con el cuchillo, Jane se la escupió y le miró fijamente a los ojos, luego Jeff se giró y susurró: “Vete a la mierda…”
Entonces le dijo a Jane: “Me pareces más divertida de lo que pensaba, ¿los amigos se hacen favores entre ellos no?, bueno pues te voy a hacer un favor.”
Jeff salió, y mientras tanto Jane se puso a llorar por sus padres y amigos que hace unas horas estaban vivos, luego Jeff regresó, “No llores”, dijo.
Jane vio que sostenía una jarra de lejía y un bidón de gasolina, entonces le vertió la lejía y la gasolina, “Tranquila ya he llamado a los bomberos”, le dijo Jeff, y luego le echó fuego.
Tan pronto el fuego entro en contacto con Jane, ardió en inmensas llamas yJeff se largó diciendo: “¡Nos vemos querida amiga, espero que te vuelvas tan hermosa como yo, muajajajajajaja!”
Cuando Jane despertó estaba en el hospital y la cabeza le daba tumbos, luego vino una enfermera y le dijo que lo sentía, pero su familia había muerto en el incendio, entonces Jane empezó a llorar, y la enfermera le dijo que no llorara o sino su cuerpo no iba a poder respirar, minutos después se quedó dormida.
Al volver a despertar, vio que ya no tenía vendas y que había varios ramos de flores, entonces la enfermera la dijo que le durmieron durante dos semanas para que su cuerpo pudiera recuperarse, “Dame un espejo”, dijo Jane.
Al verse, tiró el espejo al suelo del horror, al ver su horrible y quemado rostro, luego llegó un paquete del mismo destinatario que el de las flores, la enfermera salió un momento de la habitación.
Jane se dispuso a ver el interior del paquete, había una máscara blanca con negro alrededor del hueco de los ojos y una sonrisa femenina pintada de negro, con un encaje negro que podía cubrirle los ojos, y una peluca de color negro con hermosos rizos, junto con todas estas cosas había un ramo de rosas negras y un cuchillo de cocina afilado, junto a la máscara también había una nota: Jane siento que no hallas quedado tan hermosa, pero esto te servirá para taparte el rostro mientras te recuperas, y te dejaste el cuchillo en mi casa así que pensé en devolvértelo.
Luego de leer esto, salió del hospital, se puso la peluca y se fue al cementerio, vio las tumbas de sus padres y se puso a llorar por última vez, luego se puso la mascará y cojió el cuchillo con todas sus fuerzas.
Desde ese día Jane juró venganza, y cada vez que el sol se pone, va en busca de Jeff para encontrarlo y matarlo…
Luego miró unos segundos más tarde y vio como Randy le robaba la cartera a Liu, y empujaba a Jeff contra el suelo, entonces él se levantó, y Jane se dijo para sí misma: “¡Quédate sentado, no seas estúpido!”
Entonces vio como Jeff le rompió la muñeca a Randy, luego apuñaló a Troy, que se tiró al suelo gritando de dolor, era preocupante ver la pelea de Jeff, parecía que se estaba divirtiendo demasiado, y al ver la cara de Liu, Jane intuyó que Jeff no hacía este tipo de cosas normalmente. Lo siguiente que se oyó fue el sonido de las sirenas de un coche de policía, y el padre de Jane, que era policía, salió de su casa y se montó en el coche.
Cuando los padres de Jane la llevaron a la escuela le dijeron muy claramente que no querían que hablara con Jeff, así que no lo volvió a ver hasta que terminó la escuela.
Cuando lo vio salir de allí, notó como si Jeff estuviera fingiendo estar feliz, para que la gente no sospechara del delito que había cometido, pero en realidad estaba mostrando una sonrisa un poco sádica, “era como la sonrisa de un loco” pensó Jane.
Al día siguiente Jane se asomó por la ventana y vio un coche de policía frente a la casa de Jeff, pensó que se llevarían a Jeff por lo que había echo, pero se equivocó, en lugar de él, arrestaron a Liu, luego vio llorando a Jeff por lo ocurrido, y a partir de ahí la gente empezó a soltar muchos rumores sucios sobre Liu.
Días después, el hijo de la vecina de al lado de la casa de Jeff montó una fiesta de cumpleaños, y Jane vio como Jeff jugaba con los niños a las pistolitas, hasta que aparecieron Randy y sus amigos saltando la valla, a continuación Randy se abalanzó hacia Jeff y lo derribó, luego Troy y Jake sacaron unas pistolas y entonces Jane supo que iban a matarlo, entonces Jane decidió llamar a la policía.
Luego escucho unos disparos, y cuando volvió a mirar, vio las llamas de un fuego y escucho gritos, entonces cogió un extintor y se dirigió hacia la casa, pero cuando llegó vio a Jeff sentado en las escaleras ardiendo en llamas, con grandes partes de piel rosa y chamuscada, entonces Jane se desmayó.
Cuando Jane despertó, se encontraba en el hospital, entonces le dijo la enfermera que ya se podía ir a su casa, pero Jane quiso preguntar por como se encontraba Jeff, y la enfermera le dijo que no podía dejarla verlo ni aunque se tratara de su novia.
A lo que ella respondió medio temblándole la voz: “¡Él no es mi novio!”
Así que salió del cuarto, vio a los padres de Jeff, que le dieron las gracias por aver intentado salvar a su hijo, y le dijeron que Jeff estaba con vendas y que se las quitarían en unos días, y que cuando llegara el momento la avisarían.
Luego ella contó todo lo que vio cuando Jeff se peleó con la pandilla de Randy, y los padres de Jeff dijeron que si eso era cierto dentro de unos días soltaría a Liu.
Días después los compañeros de clase de Jane empezaron a meterse con ella porque se pensaban que estaba enamorada de Jeff, y entonces apareció Liu y le avisó de que al día siguiente le quitarían las vendas a Jeff.
A la mañana siguiente Jane vio el coche de los padres de Jeff aparcado en su casa y se puso muy contenta, pero cuando vio salir a Jeff del coche se le cambió la cara del susto; Jeff tenía el pelo negro y largo hasta los hombros, su piel era blanca y con la misma sonrisa sádica, que vio el mismo día que se peleó con Randy.
Luego vio como Jeff la miraba fijamente con esos ojos tan abiertos y aterradores, entonces Jane entro en su casa y los padres le preguntaron que le pasaba, a lo que Jane respondió con un chillido, y se volvió a desmayar.
Cuando Jane despertó ya había oscurecido y sus padres no estaban en casa, se levanto de la cama con un camisón blanco, bajó las escaleras y vio que la luz de la cocina estaba encendida, había una nota sobre la mesa que decía: “¿No vienes a cenar? Tus amigos están aquí.”
Después de leer esto, Jane empezó a temblar y vio por la ventana que las luces de la casa de Jeff estaban encendidas, entonces vio a Jeff apoyado en la ventana de su casa, mirando a Jane con un cuchillo en la mano golpeando la ventana y seguía sonriendo.
Jane asustada cogió un cuchillo y salió corriendo de la casa, fue a la puerta de la casa de Jeff, intento girar al pomo de la puerta, pero no podía porque empezó a temblar y se le aceleró el pulso, entonces cerró los ojos y la abrió, pero tenía miedo de abrir los ojos, hasta que escucho a alguien decir: ¡Lo has conseguido, me alegro amiga mía!
Luego Jane echó un grito, y vio que sus ojos eran grandes y no parpadeaban, y su sonrisa era de color rojo, él había tallado una sonrisa en su cara, su ropa estaba llena de sangre y al ver eso Jane se desmayó.
Cuando despertó, estaba en una mesa de comedor, su cuchillo había desaparecido y cuando miró hacia arriba vio a gente sentada alrededor de la mesa, se trataba de sus padres, los padres de Jeff, Liu y sus amigos, todos estaban muertos con una sonrisa tallada en sus caras y enormes cavidades rojas en el pecho, trató de gritar pero estaba amordazada y atada a una silla.
Lágrimas de sangre salían de sus ojos, “Mira quien ha despertado finalmente”, Jane miro a su lado y vio que Jeff estaba allí.
Ella trato de chillar pero Jeff estaba detrás suya, acercándole un cuchillo a la garganta y le dijo: “Cállate, cállate, que a los amigos no se les debe chillar, seguro que estás enfadada porque no te ves tan bella como ellos, pero no te preocupes que pronto haré que luzcas bella también. ¿Qué me dices?”
Entonces le cortó la mordaza con el cuchillo, Jane se la escupió y le miró fijamente a los ojos, luego Jeff se giró y susurró: “Vete a la mierda…”
Entonces le dijo a Jane: “Me pareces más divertida de lo que pensaba, ¿los amigos se hacen favores entre ellos no?, bueno pues te voy a hacer un favor.”
Jeff salió, y mientras tanto Jane se puso a llorar por sus padres y amigos que hace unas horas estaban vivos, luego Jeff regresó, “No llores”, dijo.
Jane vio que sostenía una jarra de lejía y un bidón de gasolina, entonces le vertió la lejía y la gasolina, “Tranquila ya he llamado a los bomberos”, le dijo Jeff, y luego le echó fuego.
Tan pronto el fuego entro en contacto con Jane, ardió en inmensas llamas yJeff se largó diciendo: “¡Nos vemos querida amiga, espero que te vuelvas tan hermosa como yo, muajajajajajaja!”
Cuando Jane despertó estaba en el hospital y la cabeza le daba tumbos, luego vino una enfermera y le dijo que lo sentía, pero su familia había muerto en el incendio, entonces Jane empezó a llorar, y la enfermera le dijo que no llorara o sino su cuerpo no iba a poder respirar, minutos después se quedó dormida.
Al volver a despertar, vio que ya no tenía vendas y que había varios ramos de flores, entonces la enfermera la dijo que le durmieron durante dos semanas para que su cuerpo pudiera recuperarse, “Dame un espejo”, dijo Jane.
Al verse, tiró el espejo al suelo del horror, al ver su horrible y quemado rostro, luego llegó un paquete del mismo destinatario que el de las flores, la enfermera salió un momento de la habitación.
Jane se dispuso a ver el interior del paquete, había una máscara blanca con negro alrededor del hueco de los ojos y una sonrisa femenina pintada de negro, con un encaje negro que podía cubrirle los ojos, y una peluca de color negro con hermosos rizos, junto con todas estas cosas había un ramo de rosas negras y un cuchillo de cocina afilado, junto a la máscara también había una nota: Jane siento que no hallas quedado tan hermosa, pero esto te servirá para taparte el rostro mientras te recuperas, y te dejaste el cuchillo en mi casa así que pensé en devolvértelo.
Luego de leer esto, salió del hospital, se puso la peluca y se fue al cementerio, vio las tumbas de sus padres y se puso a llorar por última vez, luego se puso la mascará y cojió el cuchillo con todas sus fuerzas.
Desde ese día Jane juró venganza, y cada vez que el sol se pone, va en busca de Jeff para encontrarlo y matarlo…
Jeff The Killer
Extraído de un diario Local:
Siniestro asesino todavía está prófugoTras varias semanas de asesinatos inexplicables, el misterioso asesino todavía acecha por la zona. Después de que se dieran a conocer diversas evidencias sobre los crímenes, una valiente joven, que afirma haber sobrevivido al ataque del monstruo, ha decidido revelarnos su historia:“Tuve una pesadilla y me desperté a medianoche. Yo había cerrado la ventana antes de dormirme, pero miré y por alguna razón estaba abierta. Entonces me levanté y la cerré de nuevo, me arropé e intenté calmarme y volver a dormir. Pero una sensación extraña me impedía conciliar el sueño, era como si alguien me estuviera observando. Casi salto de la cama cuando miré hacia arriba y vi que entre las cortinas, que apenas estaban iluminadas por la pálida luz que se filtraba de la calle, había un par de ojos.”“Nunca podré olvidar esos ojos. A veces los veo cuando intento dormir y me despierto con el corazón agitado. Eran oscuros y siniestros, y además estaban bordeados de negro, como si fuera un demonio. Después me aterroricé aún más cuando le vi la boca. Tenía una sonrisa anormalmente larga, horrenda y perversa. Esa sonrisa hizo que me dieran escalofríos y se me erizaran todos los vellos del cuerpo. Era la sonrisa de un psicópata, o de algo peor…”“Yo temblaba, pero él solo se quedaba ahí, mirándome fijamente y deleitándose con mi miedo. Después habló y me dijo con voz demencial: Ve a dormir.”“No se imagina cómo lo dijo. Yo me asusté tanto que grité, y entonces él sacó un cuchillo, abrió la ventana rápidamente y saltó hacia mí. No sé por qué, pero intuía que quería clavármelo en el corazón. Por suerte pude esquivarme y alcancé a darle una patada bien fuerte, pero el tipo me sujetó y trató de tocarme. Habría muerto si no fuese porque en ese instante mi padre abrió la puerta, pero el maldito se levantó y le clavó un cuchillo en el hombro.”“Creo que Dios estaba conmigo esa noche, porque alguien se había dado cuenta de todo antes y las luces azules y rojas de la Policía alumbraron mi pieza justo cuando ese monstruo iba a matar a mi padre. Por suerte el asesino se acobardó, lanzó a mi padre contra la pared y salió corriendo por el pasillo. Segundos después escuché un ruido de vidrio rompiéndose, y al salir de mi cuarto vi que el asesino había roto la ventana que daba a la parte posterior de mi casa. No pude evitar la curiosidad y corrí a asomarme por la ventana rota: el tipo corría y corría, agitando los brazos como un demente. Segundos después llegaron los policías y todo se calmó, pero créame que jamás olvidaré esa sonrisa psicótica y esos ojos fríos de mirada diabólica.”Expuesto el testimonio de la valiente joven, informamos al lector que la Policía todavía continúa buscando al asesino. Si usted ve a alguien que encaja con el psicópata antes descrito, por favor comuníquelo inmediatamente al departamento de policía local.Después de leer el fragmento de diario, ya saben qué es lo que hace Jeff, aunque todavía deben estarse preguntando por qué lo hace. Para responder esa pregunta, tendremos que viajar al pasado..El origen de JeffEl padre de Jeff había conseguido un ascenso en el trabajo, y gracias al nuevo sueldo decidió que la familia se mudaría a un nuevo vecindario de mejor posición. Vivirían en una de esas casas grandes y bellas que muchos sueñan o envidian, pero por lo pronto había que desempacar todo y Jeff y su hermano Liu no podían quejarse.Mientras Jeff y Liu desempacaban todo, una vecina pasó a saludarles. “Hola, me llamo Bárbara y vivo al otro lado de la calle. Solo vine a presentarme a mí y a mi hijo.”, dijo la mujer, que inmediatamente llamó a su hijo tras ser saludada: “¡Billy, ven a conocer a nuestros nuevos vecinos!”. Tímidamente, Billy se acercó, saludó con un movimiento de mano y un “hola”, y salió corriendo a jugar en el patio de su casa.Poco después, se abrió la puerta de la nueva casa y apareció la madre de Jeff: “Mucho gusto. Yo soy Margaret, éste es mi marido Peter y esos dos son mis hijos, Jeff y Liu.”. Bárbara respondió al saludo, Jeff y Liu se presentaron, y entonces la mujer aprovechó para invitarlos al cumpleaños de su hijo. Jeff y su hermano protestaron, pero Margaret los calló con la mirada, pidió perdón a nombre de ellos y le dijo a Bárbara que sus hijos estarían encantados de ir al cumpleaños.“Mamá, ¿por qué nos haces ir a una fiesta infantil? Yo ya soy grande y me va a dar vergüenza estar rodeado de niños”, dijo Jeff. Su madre respondió: “Hijo, recién nos acabamos de mudar. Tenemos que agradarles a nuestros vecinos, y rechazar una invitación es un poco pesado. Tú y tu hermano irán, eso no se discute”.Con cara de amargura, Jeff se va a su cuarto, cierra la puerta, y se tira boca arriba en la cama. Se queda mirando al techo, pero de pronto siente algo extraño. No es doloroso y sin embargo es desagradable, mas Jeff le resta importancia y lo deja pasar.A la mañana siguiente, Jeff baja las escaleras, se sirve un plato de leche con cereal y se sienta a comer con su hermano. Todo parece normal, pero de pronto lo asalta la misma sensación extraña del día anterior, aunque esta vez más fuerte, como un tirón ligeramente doloroso. Nuevamente ignora la sensación, termina de desayunar y sale con su hermano a esperar el autobús.En medio de la espera, oyen venir a un chico en patineta, que salta a unos pocos centímetros por encima de sus rodillas, cae cerca de ellos, Jeff exclama “¡hey!, ¡¿qué diablos?!”, el chico se levanta, los mira, patea la patineta, la agarra con ambas manos y camina hacia ellos.Parece tener once años (un año menos que Jeff), lleva una camiseta de Aeropostal y unos jeans azules algo rasgados. “Bien, bien, bien. Parece que aquí hay algo de carne nueva”, dice el chico de la patineta a Jeff y a su hermano, con un tono de “amo del lugar” bastante irritante. Segundos después, aparecen dos chicos más, uno bien delgado y el otro enorme para su edad.— Bueno, bueno, bueno, veo que son nuevos en el barrio y me gustaría presentarnos. Yo soy Randy, el de ahí es Keith y ese otro es Troy. Ustedes son nuevos y no lo saben, pero todos los niños de este barrio tienen que pagar un costo adicional para el pasaje, si entienden a lo que me refiero ―dice el chico inicial (el de la patineta) con tono amenazante y jactancioso.Liu ha empezado a enfadarse, y está bien parado, con los puños arriba, preparado para romperle la cara al cretino monumental que tiene en frente. Sin embargo, de pronto uno de los otros chicos le lanza (pasándoselo) un cuchillo a Randy.— Yo esperaba que colaboraran con nosotros, pero veo que tendremos que hacer todo a las malas. —dijo Randy, usando la mano derecha para apuntarle con el cuchillo a Liu, y la izquierda para urgarle los bolsillos y quitarle la billetera.Mientras ve la escena, Jeff siente una mezcla de ira y temor, pero de pronto la extraña sensación lo asalta de nuevo, esta vez con mucha más fuerza: siente que su cuerpo entero arde por completo, y entonces el miedo desaparece y avanza hacia los abusivos, ignorando las advertencias de su aterrado hermano.— Mira, punkerito estúpido, o le devuelves la billetera a mi hermano, o yo te… —le dice Jeff a Randy, temblando de ira.Randy lo mira con arrogancia, se mete la billetera al bolsillo y le dice, burlonamente y con el cuchillo en la mano:— ¿O tú qué, bebesito? ¿Vas a llamar a tu mamita?Jeff arde de ira, sería capaz de morir en el intento por darle su merecido, pero Randy insiste, y le dice mientras le pasa el cuchillo en frente de la cara, como amenazándolo:— Ooooh, el niñito quiere que le devuelvan el dinero a su hermanita. ¿Qué harás si no lo hago? ¿Me morderás?En un instante de agudeza y pérdida de control, y justo cuando Randy termina de proferir las palabras anteriores, Jeff hace un movimiento velocísimo, le agarra la muñeca, se la rompe (Randy grita como niña asustada), le quita el cuchillo, ve que Troy y Keith intentan escapar, lanza a Randy contra el piso (haciendo que se parta la nariz al chocar contra el pavimento), alcanza a Keith, lo apuñala en el brazo, Keith grita, se saca el cuchillo y lo deja caer, cayendo al piso y retorciéndose de dolor; entretanto, Roy sigue corriendo, pero Jeff lo alcanza, le da una patada en la espalda y lo derriba, le cae a puñetazos en el estómago, le escupe en la cara, y lo sigue golpeando, hasta que Roy vomita, y entonces Jeff le revuelca la cara en el vómito y por fin lo deja.Liu, que ha estado mirando todo con enorme asombro, se acerca a Jeff y le pregunta: “Jeff, ¿cómo?”. No dice más, está demasiado sorprendido. Por su parte, Jeff se alza de hombros, respira hondo y, justo en ese momento, él y su hermano escuchan venir al autobús, por lo que corren a toda velocidad para evitar ser culpados y detenidos. Mientras se alejan corriendo, voltean a mirar y ven al conductor del autobús, que se ha bajado y corre hacia Randy y los otros dos heridos.Posteriormente, Jeff y Liu llegan tarde a la escuela, se inventan una excusa, se disculpan, y se sientan a escuchar la clase. Parece que están absortos en lo que dice el maestro, pero Liu no deja de recordar lo sucedido, y aunque está asombrado por el poder de su hermano, no ve lo que pasó como algo anormal, pues cree que Jeff simplemente quería protegerlo y se salió de control. Por su lado, Jeff está más asombrado que su hermano; de hecho, está asustado de sí mismo, del poder que tiene, y de esa perturbadora necesidad de lastimar a otros. Es algo que nunca antes había experimentado: esa sensación, ese sentirse un dios al tener la sangre de otro en la mano. ¿Cómo podía producirle satisfacción? ¿Es que acaso guardaba odio, ira, o era simplemente malvado?Cualquiera que fuese la respuesta, Jeff había logrado liberarse de la extraña e incómoda sensación que lo venía torturando desde que llegó al nuevo barrio; en todo ese día la sensación no reapareció, y sus padres no supieron nada de lo sucedido.No obstante, a la mañana siguiente y antes de que saliera del cuarto a desayunar, Jeff escuchó el timbre de la puerta. “Malditos policías”, pensó, y bajó con desánimo y amargura, encontrándose a su madre y a dos oficiales.— Jeff, estos policías dicen que atacaste a tres niños, que los apuñaleaste y no fue una pelea normal. ¿Es cierto eso? ¿Qué pasa contigo, hijo?— Mamá, esos niños eran pandilleros, eran unos delincuentes que intentaron robarle a mi hermano —dijo Jeff, mirando al piso.— Hijo, eso no justifica lo que hiciste. Un chico tenía la muñeca rota y la cara ensangrentada, el otro estaba lleno de moretones y había vomitado, y uno había sido apuñalado en el brazo. Muchos testigos los vieron escapando. Llama a tu hermano. Hay que ver qué se hace, porque lo que hicieron es grave. —dijo uno de los policías.Rápidamente, Jeff pensó que podía decir que él y su hermano habían sido atacados primero, pero no había pruebas de eso y además los vieron escapar. Era difícil la situación, y además debía admitir que su hermano no hizo nada.— Escuchen, mi hermano es inocente. Yo hice todo solo, incluso mi hermano intentó convencerme de que no hiciera nada, pero no le hice caso y me salí de control.Cuando los oficiales le escucharon decir eso a Jeff, se miraron entre sí con asombro. Entretanto, Liu ya había bajado, estaba atrás de su madre y había escuchado a Jeff declarar su inocencia; y sí, era inocente, pero no quería que Jeff fuese a prisión. Toda la vida había sido un gran hermano, y ahora había arriesgado su vida por él y por la justicia; entonces: ¿por qué no pagarle salvándolo de la cárcel?, ¿podría ser tan malo ir a la cárcel? Liu decidió salvar a Jeff, y camino a la cocina, mientras seguía la conversación:— ¿Fuiste tú? Bueno, hijo, es admirable la honestidad que tienes para admitirlo, pero la ley es la ley y tendrás que ir un año a la prisión. —dijo el policía que habló antes, y que era el que hablaba de los dos oficiales.De pronto, Liu aparece atrás, y exclama mientras sujeta un cuchillo en la mano derecha:— ¡Esperen! ¡Fui yo, yo soy el culpable, yo hice todo!Los oficiales se asustan, piensan que el chico puede hacer algo y le apuntan con sus armas.— ¡No haré nada, no disparen, por favor! Jeff es inocente, yo hice todo, él solo intenta protegerme y por eso se culpa. Yo fui el que perdió el control porque me golpearon. ¡Miren, miren mis marcas por favor! —Liu se levanta la camiseta y les muestra heridas y moretones, que Jeff se pregunta cuándo, cómo y por qué se hizo…— Hijo, baja el cuchillo —dijo el oficial que hablaba, y Liu obedeció la orden, levantó las manos y se acercó a los policías.— ¡No, Liu, fui yo, yo lo hice! Oficiales, mi hermano quiere encubrirme pero yo hice todo —dijo Jeff, con las lágrimas rodándole por las mejillas.— ¿Tú? No, Jeff, tú sabes que fui yo. Por favor, déjame asumir mi responsabilidad, lo necesito para estar en paz —dijo Liu, con tono de súplica y convencimiento, y mientras se entregaba a los policías, para ya no complicar más las cosas.— ¡Liu, diles que yo hice todo, has que lo sepan! —gritó Jeff desesperado, mientras su madre le ponía las manos en los hombros.La patrulla se aleja con Liu adentro, y Jeff llora desconsoladamente, todavía más cuando su madre intenta consolarlo diciéndole que ella sabe que fue Liu… Minutos después, llega el padre de Jeff, y se detiene al ver en la entrada a su esposa y a su hijo: la una con cara de preocupación y pesar, el otro con los ojos rojos de tanto llorar y lágrimas secas en las mejillas.“Hijo, ¿qué tienes?, ¿por qué llorabas?”, pregunta a Jeff su padre, pero él tiene las cuerdas vocales tensas por el llanto y no responde. La madre de Jeff, haciéndole a su esposo un gesto de que adentro le explicará todo, entra con él y cierra la puerta: Jeff se queda afuera, voluntariamente.Media hora después, Jeff abre la puerta de su casa y ve que todavía su madre y su padre siguen en la mesa, ambos con caras de tristeza y decepción. Evita mirarlos a los ojos, sube las escaleras, va a su cuarto, se tira en la cama, recuerda a su hermano, y llora de nuevo, hasta quedarse dormido…Cuando Jeff despierta, todavía tiene todo el problema en la mente. Quiere estar mejor y no puede: hay una sensación espantosa en su corazón, es como si lo estuvieran comprimiendo, y como si tuviera veneno y una estaca clavada. Así, la semana pasa sin que Jeff sepa nada de Liu, y sin que encuentre más compañía que el remordimiento, la amargura y la tristeza.Llegado el sábado, Jeff despertó con unos toques en el hombro: era su madre, que sonreía como si Cristo hubiera regresado al mundo…— ¡Jeff, anímate, hoy es el día!Jeff no pudo evitar una leve sonrisa al ver el entusiasmo de su madre, pero después recobró su desánimo:— ¿El día? ¿Qué día?— El cumpleaños de Billy, ¿acaso lo olvidaste?— Pero si mi hermano está en la cárcel, ¿cómo voy a querer ir, mamá? Estoy deprimido, necesito dormir y estar solo.— Te entiendo; pero, si te quedas, solo lograrás ponerte peor. Necesitas despejarte un poco. Allí van a haber niños felices, dulces, emparedados de atún, torta. Anda, ve y vístete.Jeff se levanta, camina como un zombi hacia el armario, elige algo sin pensarlo, y baja al baño para vestirse y arreglarse. Abajo está su padre, leyendo el periódico con una ropa costosa y formal. Su madre ha elegido un estilo semejante y lleva uno de sus mejores vestidos. “¿Qué cojones les pasa? ¿Ropa formal para ir al cumpleaños de un niño?”, piensa Jeff para sus adentros, y se dispone a entrar al baño cuando su madre le dice:— Hijo, ¿acaso piensas ponerte ese adefesio? ¿Qué quieres que piensen de nosotros los vecinos? Anda, ve y ponte otra cosa.Jeff pone cara de amargura, sube, y regresa con un terno, no para contentar a sus padres, sino como un gesto de ironía, que piensa excusar como descuido si le reclaman. “Mucho mejor”, le dice su padre al verlo, y Jeff sonríe mientras se sienta con sus padres y piensa para sus adentros: “¿Mucho mejor? Ya ni ironías distinguen”. Después su madre mira el reloj, dice que es tarde y que hay que salir, y entonces todos salen.Cuando llegan y Bárbara los recibe, Jeff ve que solo hay adultos y viejos en aquella sala, pero Bárbara le dice que los niños están en el patio, y lo invita a conocerlos y a jugar con ellos: Jeff va, pero solo por educación.Al salir, Jeff ve un montón de niños corriendo de un lado a otro, vestidos como vaqueros, y disparándose con pistolas de agua.— Oye, ¿por qué no juegas con nosotros? Mi equipo está perdiendo la guerra, necesitamos más gente para ganar. Ten, usa esta pistola —le dice un niño amable a Jeff, ofreciéndole una pistola de agua completamente cargada.— Mmmm, no sé, es que ya estoy grande y me da vergüenza hacer cosas de niño —dice Jeff, tratando de no hacer sentir mal al pequeño.— Ya, di que sí, por favor. Hazlo y te doy este chocolate —le dice el niño, mostrándole un chocolate sin abrir, y que al parecer había tomado furtivamente de la mesa de los adultos.— Está bien —dice Jeff, algo enternecido por la actitud del niño.Al principio, cuando recién se colocó el sombrero, Jeff solo fingía disparar y hacía todo como un robot; pero después, viendo a los niños que corrían como locos, que hablaban de cosas como “asaltar la base del enemigo” o “capturar al jefe”, se contagió un poco del entusiasmo y le puso animo al juego, en parte porque le permitía distraer su mente de lo sucedido con Liu.Por aproximadamente una hora, Jeff volvió a divertirse con la alegría de un niño, olvidando por momentos que toda la guerra de vaqueros estaba en su imaginación. Sin embargo, de pronto escuchó un ruido de ruedas sobre el pavimento, y se detuvo en seco. “No aquí, no se atreverán”, pensó Jeff, equivocándose porque sí, sí se atrevieron: saltaron la valla (que no era tan alta) en sus patinetas, y se pararon en el jardín, en medio de los niños, frente a él… Eran Randy, Troy y Keith, y habían vuelto para vengarse.Algunos niños dejaron de jugar ante la irrupción de los extraños, pero otros continuaron el juego como si nada hubiese pasado. Randy miraba a Jeff fijamente, con odio:— Hola, Jeff, tú y yo tenemos algo pendiente. Creo que yo y mis amigos te subestimamos ese día, pero ahora sí conocerás nuestro poder. —dijo Randy mirándolo con rencor, y con la nariz aún algo mal por lo sucedido ese día.Jeff se quita el sombrero, deja caer el arma de juguete y le dice con rabia:— Mi hermano está en la cárcel por culpa de ustedes. Ya estamos a mano, ya no jodan más. ¿Acaso no les importan todos estos niños? ¡Son unas mierdas!Sin perder la autoconfianza, Randy lo mira y responde:— La mierda eres tú, Jeff. ¿Crees que puedes ganarnos? Somos los reyes de este lugar. ¡Ahora sí te patearemos el culo!Después de decir eso, Randy se lanza descontroladamente sobre Jeff. Ambos caen al suelo, y Randy le rompe la nariz de un puñete, pero Jeff lo toma de las orejas, le da cabezazos en la cara, y lo empuja fuertemente, alejándolo. Ambos se ponen de pie, prestos a seguir el combate, mientras los niños gritan y corren donde sus padres.Troy y Keith, que hasta el momento no habían intervenido, sacan dos pistolas reales de sus bolsillos y gritan, amenazando para que nadie interrumpa la venganza. Entretanto, Randy saca un cuchillo y se lo clava a Jeff en el hombro. Jeff grita y cae de rodillas, cosa que Randy aprovecha para patearle la cara: una, dos, tres, y antes de la cuarta patada, Jeff le agarra el pie, se lo tuerce y lo hace caer. Con Randy en el suelo, Jeff aprovecha para entrar a la casa, e intenta correr hacia la puerta, pero Troy lo agarra del cuello, le dice “¿necesitas ayuda?”, y lo lanza al patio, alejándolo de la puerta.Cuando Jeff intenta levantarse tras ser lanzado por Troy, Randy le da una patada en el estómago, y vuelve a hacerle lo mismo cada vez que intenta levantarse, hasta que comienza a toser sangre. “¡Vamos, Jeff, pelea conmigo!”, le dice Randy al verlo en ese estado, y después lo lanza a la cocina, ya desalojada por los adultos, que corrieron al saber que Troy y Keith tenían pistolas.En la cocina, Randy toma una botella de vodka y la rompe en la cabeza de Jeff. “¡Pelea!”, exclama Randy con crueldad, lanzándolo hacia la sala de estar. Viendo a Jeff tirado y abatido, se le acerca y dice:— Vamos, Jeff, ¡mírame, mírame, marica!Jeff levanta la mirada, y lo observa con el rostro ensangrentado.— ¡Yo hice que tu hermano fuera a prisión! ¡Anda, gusano, levántate! ¿Acaso dejarás que tu hermano se pudra en la cárcel? ¡Ven, castígame, haz justicia!Por un momento se le nubla la vista, pero Jeff se sobrepone al abatimiento y exclama:— ¡Deberías avergonzarte! ¡Rata ladrona y fumona, basura callejera!La cara de Jeff enrojece de ira, la fuerza va regresando a él, empieza a levantarse, mientras Randy lo contempla y continúa provocándolo:— ¡Por fin, al fin la nena quiere luchar! ¡Arriba, pelea como hombre! —dice Randy y, humillándolo aún más, le escupe: una, dos, tres, cuatro, cinco veces…Jeff, que acaba de recibir el quinto escupitajo de Randy, que tiene la cara ensangrentada, el hombro con una cortadura, el cuerpo lleno de golpes, está sintiendo que la ira ha llegado a poseerlo de una manera espectacular: no se trata de intensidad ni de cantidad, se trata de profundidad. Es algo que le perfora la mente, pasa por su corazón, y llega hasta su alma, llenándola de humo negro, oscureciéndola, haciéndolo sentir como algo mucho peor que una bestia: un demonio. Sí, en ese preciso instante la extraña sensación lo visita de nuevo, mucho más fuerte que cualquiera de las veces anteriores. No, ya no es solo ira: algo en él ha despertado, y ríe, se deleita ante la posibilidad de hacer todo el daño posible a Randy, ante la perspectiva de verlo retorcerse de agonía, vencido por su poder.— ¡¿De qué te ríes?! ¡Anda, bastardo, dime de qué te ríes! —dice Randy con desesperación, viendo que Jeff empieza a reír a carcajadas.“Me río de tu futuro”, dice Jeff, y ágilmente, con una fuerza que Randy no sabe de dónde sacó, lo toma del pie, lo hace caer, se pone encima de él y le da con el puño un golpe de martillo, justo en el corazón. El golpe es contundente, poderoso, y el corazón de Randy se para momentáneamente. Randy intenta tomar aire, desesperadamente trata de respirar, y en ese instante Jeff ve un martillo que ninguno de los dos había advertido. El martillo está cerca, y Jeff se levanta corriendo, lo toma, ve que Randy sigue en el piso, y le da con todas sus fuerzas en el estómago, haciéndolo gritar y pedir piedad con la voz ahogada. Después le rompe las rodillas, los brazos, le machaca las manos; cuando ve que está perdiendo la conciencia, le destroza las costillas para que el dolor lo despierte, y finalmente empieza a golpearle la cabeza, lo suficientemente duro como para que pueda morir, pero no lo suficientemente duro para que muera con un solo golpe.Cuando termina su obra sangrienta, Jeff mira alrededor y ve que algunos niños están llorando, mirándolo desde las ventanas junto a sus padres. Troy y Keith le apuntan con sus armas: ni ellos mismos entienden bien por qué dejaron morir a Randy, pero ahora creen que es hora de matar a Jeff, aunque están turbados y fallan los disparos, mientras Jeff sube las escaleras y se encierra en el baño, donde toma el estante de la toalla, arrancándolo de la pared.A estas alturas, la Policía ya debería haber llegado, pero todavía no aparece ningún policía y todo sigue su atroz curso.Troy y Keith han gastado todas sus balas, así que cogen cuchillos y suben al baño. Tumban a patadas la puerta y Troy entra primero, intentando apuñalar a Jeff, que lo esquiva y lo golpea en la cara con el estante, empleando todas sus fuerzas, neutralizándolo. Keith es más ágil, y esquiva los golpes de Jeff, pero comete el torpe error de dejar caer el cuchillo, para agarrar a Jeff por el cuello y empujarlo contra la pared, haciendo que un recipiente con lejía, ubicado en un estante, se caiga y vierta su contenido, quemándolos a ambos combatientes.Ambos gritaron, y cuando Jeff se secó los ojos, tomó de nuevo el estante de la toalla y golpeó a Keith en la cabeza. Keith ahora parecía derrotado, y yacía ahí, tirado y sangrante, pero sin embargo empezó a reírse macabramente.— ¿Cuál es el chiste? ¡De qué te ríes! —preguntó Jeff, desesperado e irritado.— ¿Qué no ves? Ambos tenemos lejía, pero tú encima estás bañado en alcohol. ¡Hhaahahahahahaahhaah, hahahahaahhaah! —río Keith, y sacó un pequeño encendedor, topando con la llama a Jeff.Jeff empezó a gritar. El alcohol había hecho que el fuego lo cubriese por completo, y mientras tanto la lejía lo blanqueaba. Salió en llamas, rodó por las escaleras, la gente gritó al verlo envuelto en fuego, y caer en el piso, agonizante.Pese a todo, algunos acudieron a socorrerlo con agua por pedido de su madre, que estaba allí y fue lo último que vio antes de perder el conocimiento.Cuando Jeff recobró la conciencia, muchas cosas habían pasado: tenía yeso en toda la cara, no podía ver, tenía otro yeso en un hombro, puntos por todo el cuerpo. Estaba en cama, pero no sabía que tenía un tubo en un brazo, hasta que intentó levantarse, cayó, y una enfermera acudió a ayudarlo. “No creo que pueda levantarse aún, necesita reposar”, le dijo la enfermera a Jeff, que obedeció y permaneció varias horas acostado y despierto hasta que llegó su madre:— Cariño, ¿te sientes mejor? —le preguntó su madre, pero siguió hablando al ver que su hijo no podía decir nada— Te tengo una buena noticia: Liu va a ser liberado. Los testigos de lo que pasó en la fiesta hablaron con la Policía. Ahora sí creen que tu hermano es inocente. ¡Lo verás mañana! ¿no te alegra?Jeff no podía hablar, pero movió el dedo índice de su mano derecha en señal de asentimiento, después su madre lo abrazó, se despidió y se fue.Durante las siguientes dos semanas, Jeff fue visitado por muchos miembros de su familia. Todos se mostraban compadecidos a pesar de la atrocidad que había hecho, seguramente porque las infamias de los tres pandilleros en la fiesta fueron lo que más impacto tuvo: eran ellos los monstruos, Jeff solo era un chico con problemas que estalló en un momento de extrema tensión; al menos, eso era lo que la mayoría pensaba.Cuando por fin llegó el día en que le habrían de quitar las vendas a Jeff, todos los miembros cercanos de su familia estaban allí, acompañándolo, queriendo ser lo primero que viese, queriéndole decir que, a pesar de todo, ellos seguían a su lado. “Ojalá suceda lo mejor”, dijo el médico antes de quitar las vendas que cubrían el rostro de Jeff.La madre de Jeff gritó asustada al verle el rostro, y su padre y Liu lo miraban con miedo. Ahora ya había recobrado la visión, aunque no tenía un espejo para comprender el porqué de tanto temor:— ¿Qué pasa? ¿Qué tengo? ¿Por qué me ven así? —dijo Jeff preocupadoNadie le respondía, estaban tan impresionados que no eran capaces de proferir palabra alguna. Desesperado ante el silencio de su familia, Jeff se levantó bruscamente de la cama, corrió por el pasillo hasta llegar al baño, y cerró la puerta con cerrojo.Encerrado en el baño, Jeff se miró al espejo y vio con horror el monstruo en que se había transformado: sus labios, derretidos por el fuego, eran una profunda y grotesca sombra roja; su piel estaba blanca, tan blanca como tiza, o como lápida de cementerio; su pelo estaba negro, sucio y chamuscado. Se tocó la cara, su piel parecía cuero de vaca. Quería llorar pero no podía: tenía las lágrimas congeladas en el pecho, o convertidas en piedra, para ser más preciso. “¿Éste soy yo?, ¿este monstruo soy yo?, ¿acaso siempre he sido esto?”, se dijo Jeff, mirando su reflejo con mezcla de asco y terror.Tras terminar de contemplarse, Jeff abrió la puerta del baño y vio que su familia estaba ahí afuera: los vio sin decir nada y se volvió a mirar en el espejo. “Jeff, no te ves tan mal, puede arreglarse”, le dijo Liu, intentando consolarlo. Jeff se volteó, y sonriendo dijo: “¿No me veo tan mal?, ¿no me veo tan mal?… ¡es perfecto!”.Todos miraban a Jeff con asombro y pena, pensando que su nuevo aspecto lo había trastornado todavía más. Al verlos así, Jeff comenzó a reírse, cada vez más, hasta que estalló en sonoras carcajadas, pero sus manos temblaban y sus padres lo notaron.— Jeff, ¿estás bien? —le dijo su padre, compadecido.— ¿Qué si estoy bien? ¡Nunca he sido tan feliz! ¡Hahahahahhahhahahahahahaha! Este rostro sí me queda. No sé de qué se asombran, siempre he tenido esta cara. —dijo Jeff, con un tono que mostraba locura.Jeff siguió riendo, su padre miró a Liu y a su esposa, les hizo una señal de que debían dejarlo solo, y entonces los tres se retiraron, sin decir palabra alguna. Las carcajadas de Jeff se oían por todo el piso del hospital, retumbaban a espaldas de sus padres y de Liu. Durante la pelea con Randy, algo cambió para siempre en la mente de Jeff. Fueron momentos de gran tensión, en que su psique sufrió un impacto irreparable y su cerebro perdió el equilibrio químico. Y encima de eso, ahora su rostro estaba como el de un monstruo, y eso disparó un proceso psicológico que llevó a Jeff a identificarse con su lado oscuro. Ya era un psicópata de verdad, pero su familia aún no lo sabía.“Doctor, ¿cree que mi hijo esté mentalmente trastornado? Mírelo cómo se ríe, yo creo que necesita ser tratado por psicólogos y psiquiatras. ¿Qué piensa?”, preguntó la madre de Jeff al médico que lo trató. El médico bajó la cabeza, se acarició el mentón mientras reflexionaba unos momentos, y después alzó la vista y respondió: “Le recomiendo que no se preocupe tanto. Mire, señora, ese comportamiento de su hijo es bastante común en pacientes que han sido sometidos a grandes cantidades de calmantes para el dolor. A Jeff tuvimos que aplicarle abundantes cantidades, pero no se preocupe, que los efectos desaparecen en un par de semanas. He visto casos peores que el de su hijo y siempre ese efecto de los calmantes desaparece con el tiempo. Cuando el paciente sigue trastornado es por otra cosa y no por los calmantes, pero eso casi nunca pasa. En todo caso, puede traer aquí a Jeff si sigue mal después de unas semanas. Ahí sí tendremos que hacerle exámenes psicológicos, pero dudo que sea necesario”. La mujer se tranquilizó con las palabras del médico, le agradeció y fue a buscar a Jeff.“Jeff, hijo, ya tenemos que irnos a casa. Todo va a estar bien, te dejaremos descansar y te ayudaremos a recuperarte. Ven, vamos”, le dice a Jeff su madre. Jeff solo la mira y, antes de ir a ver su ropa (estaba con traje de paciente de hospital), se limita a decir: “Ay, mamá, ¡hahahahahahhahahhahaha!”Una vez que Jeff se puso unos pantalones negros y una sudadera blanca, fue a casa y allí subió hasta su habitación. Su madre se despidió cariñosamente y lo dejó solo, sin saber lo que ocurriría después…En efecto, esa misma noche, a eso de las doce, la madre de Jeff despertó al escuchar algo en el cuarto de baño. Sonaba como cuando alguien llora mucho y hace sonidos de lamento, y la mujer se preocupó al creer que Jeff estaba en una de sus crisis. Entonces salió de la cama sin levantar a su esposo, y caminó sigilosamente para no despertar a nadie y evitar ser advertida por quien estaba en el baño; incluso, se desplazó pegada a la pared (para que el ocupante no la viera en el espejo o directamente), ya que vio que la puerta estaba abierta, pues la luz amarillenta del baño caía sobre el suelo.Estando junto al marco de la puerta del baño, la madre de Jeff se asomó discretamente y vio algo horrendo: era Jeff, que había tomado un cuchillo y se había cortado las mejillas, dibujándose una sonrisa como la del Guasón.“¡Jeff, ¿qué haces?! ¡Deja de cortarte! ¡Por favor!”, exclamó la madre de Jeff, aterrada y queriendo llorar. Entonces Jeff deja caer el cuchillo en la lavacara ensangrentada, mira a su madre y dice: “Ya no podía sonreír, mamá. El dolor no me dejaba sonreír. Esto fue muy difícil, pero ahora estaré sonriendo siempre, eternamente”. Mientras escuchaba la delirante respuesta de Jeff, su madre notaba que sus ojos estaban rodeados de negro, que no tenían párpados: era grotesco.“¡Jeff, tus ojos! ¡Mira tus ojos! ¡¿Qué has hecho?!”, exclamó la mujer, sumida en una aguda desesperación. Nuevamente, Jeff responde en forma demencial: “No podía ver mi rostro, no lo soportaba. Mis ojos siempre se cerraban cuando me veía, pero me harté y me quemé los párpados. Oooooh, ¡ahora siempre veré mi nuevo rostro, ahora jamás volverá a estar todo negro! ¡Negro, mamá, negro!”. La mujer lo mira mientras se le humedecen los ojos, y empieza a retroceder, atemorizada.“¿Qué pasa, mamá?, ¿no soy bello?”, dice Jeff a su madre, viéndola alejarse. “Claro que lo eres, hijo, solo voy a buscar a tu padre para que vea tu nuevo aspecto”, dice ella y después corre y cierra la puerta de su habitación, temiendo que Jeff pueda incluso matarla.— ¡Mi amor, despierta, tu hijo se ha vuelto loco! —dice la madre de Jeff a su esposo, zarandeándolo para que despierte.— ¿Qué tienes?, ¿por qué no me dejas dormir?— ¡Jeff tiene un cuchillo y está loco!, ¡tienes que sacar el arma ya, aunque sea para evitar que nos mate!— Ni creas que mataré a mi hijo, eres tú la que está loca. A ver, voy a sacar esa pistola para dispararle en la pierna si se pone demasiado violento. Pero cálmate, ¿no ves que lo pondrás peor si te pones así?Jeff está fuera, escuchando todo al otro lado de la puerta. Está fuera de sí, ha tenido puras pesadillas sangrientas y siente la necesidad de destruir:— Papáaaa, papáaaa, mami me dijo que era bello y ahora tiene miedo. ¿Tú también tienes miedo? ¿No soy bello? ¿Por qué quieren matarme?— Nadie te matará, hijo, por favor suelta ese cuchillo. Nosotros te ayudaremos, tienes que calmarte.— Pero mami me mintió, papá: ¿no ves que tiene miedo? Ella cree que soy un monstruo, ella me ve como un monstruo. ¿Tú también, verdad?— Nosotros te amamos, hijo, nunca te veríamos como un monstruo.— La pistola, carga la pistola —susurra la madre de Jeff, nerviosa.— ¿Pistooola? ¿Quién dijo “pistola”? ¡Mienten, quieren matarme! ¡Asesinos, asesinos! ¿Creen que soy feo, verdad? ¡Hahahahahaha, hahhaahha! ¡Jeff está muerto, Jeff está muerto! ¿Qué hicieron con él? ¡¿Qué hicieron con él?!— ¡Por favor! —grita el padre de Jeff, nervioso y tratando de controlar el enojo que le causa la actitud de su hijo.— ¿Por favor? ¡Hahahahah, hahahahah, hahahahah! ¡Por favor nada! ¡Mami me mintió!Jeff empieza a patear la puerta mientras ríe, y su padre está desesperado porque no encuentra las balas de la pistola: al parecer, en algún momento de esa noche, Jeff había entrado sigilosamente al cuarto, había sacado las balas pues sabía que estaban en el cajón del velador, y se había deshecho de ellas. Ahora ya terminó de tumbar la puerta, sus padres gritan, su padre le arroja una lámpara pero Jeff lo esquiva, le lanza el cuchillo en la barriga, lo patea, golpea a su madre y la tumba, y entonces comienza un grotesco espectáculo que es mejor no describir, pero que termina cuando Jeff eviscera a sus padres y esparce las vísceras por la habitación.Debido a todo el ruido y a los gritos, Liu se había despertado, pero tenía tanto sueño que se volvió a dormir sin preocuparse de lo que ocurría. Ahora despertó nuevamente porque sentía que alguien lo observaba. Lleno de somnolencia, abre los ojos y mira hacia arriba: era Jeff, con su nuevo y monstruoso rostro.Por un momento, Liu pensó que todo era una pesadilla, hasta que sintió la mano de Jeff en su boca, y lo vio alzar el cuchillo con la otra mano. Entonces luchó desesperadamente, pero Jeff lo dominó sin usar el cuchillo, y estando encima de él le tapó de nuevo la boca, levantó el cuchillo y dijo: “Shhhhhhh, shhhhhh, ve a dormir”.
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